jueves, 1 de noviembre de 2012

FELIZ ANIVERSARIO

Aquel otoño estaba siendo especialmente lluvioso y frio. Después de más de una década de matrimonio y dos hijas, habíamos tomado por costumbre dedicarnos un fin semana al año solo y exclusivamente para nosotros. Un hotel remoto, una habitación acogedora, un buen restaurante, un ambiente tranquilo y un poco de mariguana era todo lo que necesitábamos para recargar las pilas para el resto del año.
Con un par de meses de antelación comenzamos a preparar reservas, solicitar vacaciones, baby syter y los pequeños detalles. A pesar de pecar de poco originales un año más, repetimos hotel. Era el lugar perfecto, una casita en mitad de la nada, apenas una docena de habitaciones, una cocina fantástica y un buen surtido de vinos, chimeneas y un ambiente muy tranquilo. Cada suite fuese radicalmente distinta, decoradas en ambientes distintos... japonesa con una cama tradicional y jacuzzi, nórdica con alfombras de piel de animal y sauna... cada año elegíamos una suite distinta y era como estar en un hotel distinto cada vez.
Después de dejar el atasco del viernes y hora y media de camino, llegamos al hotel. El viaje fue muy tranquilo y distendido, hablando de todo un poco y disfrutando de nuestra compañía, durante el camino comentamos las ganas que teníamos de pasar una velada tranquila y no dejamos de hacer todo tipo de comentarios morbosos y algo subidos de tono. Todo hacía presagiar un fin de semana especialmente caliente.
Hicimos chekin nos arreglamos un poco para bajar a cenar y Rosa se puso un vestido negro que dejaba muy claro que debajo de él había un cuerpazo absolutamente apetecible. El escote dejaba entrever sus dos preciosos pechos y era lo suficientemente corto como para acelerar el pulso con solo mirarla. No pude evitar besarla apasionadamente contra la pared de la habitación dejando que notase lo caliente que ya me había puesto solo por haberla visto vestida así, me preocupe de que notara lo dura que estaba mi polla y ella me sonrió de forma picarona. Fue en ese momento cuando recordé que entre mis preparativos había un juguete que había comprado especialmente para ella. La susurre al oído que tenía una sorpresa que la iba a encantar, la cogí de la mano y la senté en un sillón, la pedí que cerrara los ojos y que confiase en mí. No puso ningún reparo y cumplió mis órdenes al detalle. 
Un minuto después la había vendado los ojos y me acercaba a ella muy despacio, me arrodille delante de ella, abrí sus piernas muy suavemente, y cuál fue mi sorpresa al ver que no llevaba nada donde debería haber al menos un tanguita. Me acerque muy despacio y pude comprobar que sus labios estaban muy mojados, no pude evitar acercarme muy despacio y recorrer con la punta de mi lengua su rajita desde su agujerito hasta el clítoris recogiendo el néctar de su coño cálido y suave ummm… sus muslos se tensaron y mi rabo se puso definitivamente como una piedra. Sentí la necesidad de comerme aquel coño sin parar, pero por un instante recupere el control y continúe con mi plan. Me regale una pasada mas por su por su rajita y comencé a meter las bolas sin ningún problema, primero metí una, luego dos, tres y por último una cuarta, cuando termine me levante y como si no hubiera pasado nada le quite la venda, tendí la mano y le dije – hora de cenar cariño- ella me miro con cara de incredulidad y una sonrisa que me decía que entendía que el juego solo había hecho que empezar se levanto y respirando hondo salió de la habitación. 
El restaurante del hotel era muy pequeño, lo justo para atender a los huéspedes en varios turnos, pero parece que aquella noche todos habíamos decidido bajar a cenar en el mismo momento… nos dieron una mesa al fondo del salón, junto a un gran ventanal sobre el que golpeaba con rabia la lluvia. El tiempo animaba a quedarse cerca de la chimenea o entre las sabanas de la habitación.
Apenas llevábamos unos minutos sentados en la mesa,

cuando el camarero interrumpió nuestra conversación para preguntarnos si seriamos tan amable de compartir la mesa con otra pareja, al parecer había algún problema de espacio. Lo cierto es que nos quedamos un poco sorprendidos con la propuesta, pero tampoco supimos decir que no. 
Después de las inevitables presentaciones comentamos lo particular de la situación pero lo cierto es que desde el primer momento nos encontramos muy a gusto los cuatro y decidimos compartir un Muga, el vino empezó a cumplir su función y la conversación cada vez era más divertida y desinhibida.
En un momento de la cena recordé que tenía algo en el bolsillo para mi chica, metí la mano y gire un botoncito del pequeño mando que activaba la vibración de las bolitas que Rosa llevaba en el coñito. Comencé con una vibración muy suave, nada mas activarla la vibración Rosa dio un pequeño respingo en la silla y pude ver como un gesto de placer apareció en su cara, en ese momento hablaba con nuestra invitada y le costó disimular que su rajita estaba mojándose de nuevo, fui aumentando despacio la intensidad de la vibración y miraba como se mordía disimuladamente los labio, creo que de no haber parado hubiera sido capaz de correrse en la mesa…
La velada resulto muy agradable, cualquiera hubiera pensado que los cuatro nos conocíamos desde hacia tiempo. Teníamos la misma edad aproximadamente, Carlos era un tío más o menos de mi estatura y edad, con el pelo negro y unos rasgos muy marcados. Sara era algo menudita, también morena y con el pelo por el cuello. 
Lo cierto es que ya estábamos contentillos con el vino y después del café decidimos que era el momento de retirarnos. Carlos y Sara iban delante susurrándose al oído y riendo… fue entonces cuando nos comentaron si queríamos ver su habitación por aquello de que eran distintas. Se trataba de la suite Manhattan y la particularidad en este caso era una enorme bañera con hidromasaje.
Carlos nos propuso abrir un Prado Enea que habían traído, nos sentamos y la velada continúo con risas de algo maría y el placer del vino. 

El sillón era enorme en forma de U y con una mesita en el centro, Rosa se había quitado los tacones y estaba tumbada en el sillón y recostada sobre mi pecho. La conversación comenzó a tomar temperatura a cuenta de lo genial de echar un polvo en el jacuzzi o en el baño turco y envueltos en la tranquilidad el vino y la maría. Yo comencé a tocar a Rosa, fue un gesto casi inconsciente, pero cuando me di cuenta le acariciaba su pecho con toda la calma del mundo y lo mejor es que había conseguido poner duro su pezón y ahora jugaba con él con total normalidad. 
Sara y Carlos estaban sentados uno junto frente a nosotros, pero no parecían sorprendidos por lo que hacia mi mano, es mas parecía que no lo vieran. Entonces Sara empezó a acariciar el paquete de Carlos con toda tranquilidad, mientras este comentaba una anécdota picante de unas vacaciones anteriores. 
Era evidente que su paquete empezaba a aumentar de manera importante, Sara nos miró con una sonrisa picarona y muy despacio comenzó a sacar la que ya era una enorme polla del pantalón de Carlos, se agacho muy despacio y empezó a comérsela… 
sus labios recorrían muy lentamente su capullo, succionaba la punta de aquella enorme polla hasta hacerla desaparecer en su boca y la dejaba salir de nuevo húmeda y palpitante. Carlos enmudeció en un gemido y dejo caer su cabeza hacia atrás, ella sacó muy despacio la punta de su sexo de su boca y sin separase de ella nos dijo – la culpa de esto la tenéis vosotros! E inmediatamente continuo con la mamada! 
Yo estaba petrificado, y en un momento de conciencia, recordé lo que tenía en el coñito de mi chica y active la vibración de nuevo, ella curvó su espalda echando la cabeza hacia atrás y al tiempo que cerraba los ojos exhalo un gemido profundo -ooooh diooos!!!
Instintivamente deje caer mi mano hasta su coñito que chorreaba su flujo y pedía desesperadamente que le metiera mis deditos, su clítoris palpitaba hinchado y me pues a masajearlo con la yema del dedo a conciencia, ella se retorció de placer, se giro un poco sobre mí y saco mi polla muy despacio. Estaba tan dura que pensé que iba a estallar y empezó a comerme el rabo aplicándose a conciencia, lamiendo mi capullo y metiéndoselo después en la boca muy despacio para repetir el proceso de nuevo una y otra vez. 
Sara tenia el vestido por la cintura, tanto la parte de arriba como la de abajo y estaba sentada a horcajadas sobre la boca de Carlos que le comía el coño con un apetito voraz, ella se abría los labios de su coñito depilado con los dedos para facilitar la tarea de Carlos y sin dejar de mirar como yo seguía masturbando a Rosa, se inclinó hacia delante colocándose a cuatro patas pero sin dejar de restregar su rajita por la boca de Carlos y acercándose al coño de Rosa, empezó a sacar las bolas de su rajita y con una mezcla de excitación y placer susurro –¡esto es trampa!-
Carlos se coloco detrás de ella, la cogió por las caderas y comenzó a follarla a cuatro patas, a cada envestida Sara gemía, 


su sexo era perforado sin compasión por Carlos, su pelvis al golpear sus nalgas emitían ese sonido inconfundible que no dejanba lugar a dudas de lo hondo que esta perforando su coño y la hacían suplicar que no parase al tiempo que sus tetas se balanceaban al ritmo de cada envites… Yo no podía aguantar un segundo mas la “tortura” a la que me estaba sometiendo mi chica, o paraba o me corría en su boca… le conseguí quitar mi rabo de la boca y me coloque debajo de ella dejándola tumbada boca arriba sobre mí, comencé a llenar su coño con mi polla y mientras la penetraba desde atrás ella me presionaba con su culito y su coño presionaba mi sexo cada vez que salía de él en un intento desesperado de mantenerlo dentro y que se convertía en un perfecto y lujurioso ordeño. Noté que algo estaba rozando mi polla cuando salía de su coñito, levante la vista y vi a Sara lamiendo el clítoris de Rosa al mismo tiempo que yo la follaba oooh no lo podía creer!!! Ver a una tia comiéndose el coño de mi mujer pero sobre todo era una fantasía hecha realidad, pero la expresión de placer e incredulidad de Rosa me llevo al límite en una fracción de segundo.
El orgasmo recorrió mi cuerpo sin compasión, Rosa notó como mi leche inundaba su coño y estalló en un orgasmo brutal que me pareció eterno. Mi leche brota del coño de mi chica junto con sus flujos y Sara al notar semejante cascada de placer, comenzó a gritar todavía con el clítoris de Rosa en la boca y se fundieron en un solo orgasmo, mientras Rosa gritaba presionaba su cabeza contra su coño –me corrooo ooooh me corroooo no pares te lo suplico no pares- cuando Carlos saco su rabo del coño de Sara y derramo su leche por su espalda mientras gritaba de placer sin reprimir un gemido de placer, pensé que el tiempo se detenía… durante unos minutos nos quedamos en silencio inmóviles, saboreando las sensaciones, recuperando pulsaciones, aliento, cuatro cuerpos inertes, el olor a sexo… Sara levanto la mirada y le susurro a Rosa, me debes una comidita cariño…


por PACO01

7 comentarios:

Rachel dijo...

Vaya que si le debe una comidita!!!!

Conozco un hotel muy parecido al que has descrito pero nunca me ha pasado algo así!!!

Tendré que volver!!!

Rachel dijo...

Un relato espectacular, me has llevado a la cena y a la habitación. Gracias por compartirlo con nosotras.

Al Andalus dijo...

Me ha encantado ...
Escapadas así?? quiero yo muchas
un besin un placer leerte

freedom dijo...

excitante, morboso y a la vez muy romantico, que mente tan prodigiosa tienes mmmm
Besos

Anónimo dijo...

Nos a encantado el relato, muy morboso, excitante y romantico, que cabecita mas prodigiosa tienes....
Besos
jotaymar

reinamora dijo...

Paco no tengo ni idea de quien eres!...pero joderrrr me has dejado mordiendome el labio!...
me ha entrado hambre...!
jooooo! que bonitooo!
un beso Paco

Paco01 dijo...

Hola Reinamora! no importa que me conozca o no, lo importante es que te haya gustado... muchas gracias por tu comentario...

Un beso!